jueves, 31 de julio de 2008

En Presencia De La Ausencia De Luz


Pequeños paraísos de lisa proporción
sus ojos brillan como dos dagas almidonadas
y la noche no se cierra alrededor de su cremallera.

Retorno inesperado a las fuentes
negadas por la evolución del pensamiento
hay una excusa allí fuera para todas nuestra pequeñas
no tan pequeñas
miserias.

Fuego y amistades incandescentes
el dolor y su ausencia nos unen

Distancias de metal pulido, matizadas por el cielo
carne amoratada al otro lado del teléfono
olvidando tu nombre antes de pronunciarlo.

No era promesas de redención
no podían serlo.
Eran la redención misma.

El código no oculta el crimen
del lugar, vacío,
bajo los reflectores del teatro.

La función se desarrolla sin ella
y no hay nada para ver.

viernes, 25 de julio de 2008

Los Muertos Que Vos Matais


Me equivoqué (just add it to the list). Lo que se estaba muriendo era yo, el blog goza de buena salud.
Ampliaremos.

(Nos dilataremos a futuro sonaba punzamente inapropiado).

viernes, 18 de abril de 2008

Ouroboros


Voluntad de ocaso y voluntad de infinito.

Ningún hombre es una isla, y en toda muerte humana se juega el destino de lo único que conocemos, a nosotros mismos.
En algún punto dejamos de cambiar la piel como las serpientes, e hicimos carne de ese conjunto de prejuicios, malentendidos y deformaciones que llamamos personalidad. A fuerza de imaginarnos que estábamos aislados, y que el destino de cada hombre era una cuestión individual, terminamos por convencernos de ello.
Convencer, persuadir, debatir, imponer. La manera occidental.

I laughed and shook his hand, and made my way back home
I searched a foreign land, for years and years I roamed

En algún punto, entonces, tal vez justo antes de atravesar ese enorme portal de luz que conduce al infinito, ese malestar que llevamos en el pecho desde antes incluso de qué pudieramos pensar quiénes eramos y para qué estabamos en este mundo, se disuelve.
Esta no es otra promesa de salvación, cuelgue el teléfono, guarde la billetera.
El malestar se disuelve y nuestros nuevos ojos no ven sino la complejidad maravillosa e inestable que compone el tejido del mundo. La tragedia que conlleva todo sentimiento. La vulgaridad mortal de todo pensamiento. La redención incomprensible que habita en cada cuerpo. Los finales y los principios como lo que son: la misma cosa.

I gazed a gazeless star, we walked a million hills
I must have died alone, a long long time ago.


Este blog comenzó en 2007 con una imagen de Ouroboros, la serpiente que se devora a sí misma. Regresa, por ende, a su punto de partida para despedirse.
Tal vez, cuando termine de devorarme a mí mismo, nos volvamos a encontrar, en caso de que aún quede algo en pie.
Gracias por todo.

domingo, 24 de febrero de 2008

24 de Febrero


Hace minutos un auto devoraba con sus faros los restos de la noche mientras yo desde el asiento trasero escuchaba un tango desvirtuado por la modernidad en su radio (la modernidad lo desvirtuó todo, incluso nosotros, y ese es el desgarramiento sin nombre que sentimos). Tengo 50.000 años y soy argentino, en caso de que eso importe.
50.000 años porque lo he vivido todo, en esta y en otras vidas. He sentido todo el amor y el dolor del que es susceptible una persona, y sin embargo la sensación siempre es nueva, siempre es absoluta, nos desborda, nos arranca de los cómodos refugios de la sonrisa y el bienestar fingido de la rutina. 50.000 años porque la historia de la humanidad se representa en plenitud en cada hombre y mujer que respira y muere.
Argentino porque ese es el nombre de un nacionalismo trágico que nos hermana, nos confina y arrastra en masa a la fosa común del mañana. Argentino porque mientras sonaba ese tango en la radio vi una fila de jacarandás y supe que, distancias salvables aparte, daba lo mismo estar en 2008 que en el siglo XIX, en Entre Ríos que en La Pampa. La tragedia es la misma, aunque los personajes varíen. Por eso las máscaras: para ocultar que debajo de ellas puede estar (fe de erratas: está) cada uno de nosotros.

"San Juan y Boedo antiguo, y todo el cielo; Pompeya y más allá la inundación".

Ahora, frente a esta ficción de un mundo estable que representa la pantalla, donde las letras se pueden borrar y las palabras son solo tentativas, puedo ser completamente honesto. Mi mujer está ahí fuera, es su cumpleaños y no puedo estar con ella.
And in case you haven't noticed, sugar, it's tearing me apart.

domingo, 23 de septiembre de 2007

...we shall go on playing. Or find a new town.


¿Por qué presentar imágenes, retratos imperfectos, personales, irreproducibles? Porque nada más existe.

No sé que encontrarás en estas palabras, tal vez algo que te toque en lo más íntimo, tal vez los delirios vacíos de un aspirante a relator imparcial, a bestia mitológica de buffet. No estoy aquí para decirte qué debes entender, estoy para compartir mis obsesiones, mi miseria, los diamantes en bruto de mi humanidad. Si los tomas o no no importa: sencillamente quiero dartelos. No hay artista más presuntuoso que el que intenta transmitir sentido.



F

Veo que estás llorando, y hay sólo dos caminos posibles: decirte la verdad que me representa o la que estás esperando oír. Hay algo terrible en mi decisión, de cualquiera de las dos formas me estaría siendo fiel a mí mismo.

Ni los sórdidos recodos de las podridas maderas del banco de plaza, ni los autómatas transeuntes de plaza de noche de martes, ni los refulgentes heraldos del alumbrado público pueden ayudarme.

Un torrente de mentiras brota de la caverna de mi pecho, empapa mi lengua y se desliza sibilante entre mis dientes. El plástico del que está hecho el mundo se amolda y en cuestión de minutos estás riendo y bajo mi brazo, mientras los autómatas nos esquivan, ahogándose en el aire caldeado de una ciudad tan condenada a muerte como lo nuestro.

sábado, 25 de agosto de 2007

Olvido


“Ninguna pérdida debe sernos tan sensible como la del tiempo, puesto que es irreparable”.

Zenón


Desconozco cómo llegué al lugar. Si me perdí por las calles cercanas al puerto en aquella tarde nublada de Paraná o si fue una fantasía abrigada al calor de la estufa del living, da igual. Sólo recuerdo haber entrado a un caserón envejecido que tenía mis iniciales grabadas en piedra en un arco sobre la puerta.

En una iluminada sala estaban, pulcramente ordenadas en cálidos estantes de madera, todas las cosas que he perdido en esta vida.

En la primera repisa encontré el autito amarillo que en mi infancia perdí jugando en la arena, la pintura levantada alrededor de las ruedas, tal como lo recordaba. A su lado, una colección de soldaditos plásticos de cuya ausencia nunca me percaté.

Una biblioteca enfrente contenía todos los libros que presté y nunca me fueron devueltos. Una edición de tapas blancas de El principito destacaba entre el resto. A su lado, los contenedores plásticos de los Cds que nunca pude hallar.

Junto a la biblioteca se levantaba una serie de cajas apiladas, cada una con una pulcra etiqueta blanca escrita en birome. Abrí la caja Facultad. Allí estaban los apuntes que necesité para aquel examen de Historia y el anillo que rodó hasta una rejilla de desagüe cuando jugaba absorto con él mientras esperaba el comienzo de una clase.

En la caja Escuela se apilaban lápices, biromes y gomas de todas las formas y colores. Debo haber perdido al menos una por día de clases.

La caja debajo de esta contenía un pequeño recipiente con todo el dinero que se me cayó de pantalones agujereados y billeteras demasiado cargadas de monedas.


“¿Quién puede haber ordenado todo esto?” me pregunté en voz alta, mientras pasaba las páginas de un álbum de fotos de cubierta negra.

-Pensé que no lo ibas a preguntar nunca- me respondió la voz cálida de alguien que entraba a la habitación.

Tan radiante como el día en que la conocí, mi primera novia sonreía.

La tomé de la mano y corrí lo más rápido que pude, tratando de huir de aquella casa de muerte, de olvido, de pérdida irreparable. De la cárcel del tiempo.

Al salir a la luz de la tarde de sábado, nos desvanecimos lentamente, en un suave susurro, como lo hace todo lo que puebla los sueños al despertar.

lunes, 13 de agosto de 2007

...they're going to destroy our casual joys...

E

Las alas de Ícaro se derriten y muere estrellado contra el piso. El pelotón de fusilamiento descarga sobre Aurelio Buendía. Wallace es despedazado y sus miembros usados como sangrante advertencia. Akutagawa no soporta los engranajes invisibles detrás de sus párpados y se quita la vida. La sangre de Pocho Lepratti se escurre por tratar de razonar con los órganos mecánicos del odio. Bonzo regala la imagen más real concebible de la carnicería de la realidad, porque sabe que ésta no existe y que nuestros ojos son vulgares.

Los idealistas debemos morir, y lo aceptamos con la misma furia jocosa con que rechazamos un mundo que no nos pertenece. Nuestra sangre no es precio, es ofrenda.